El cáncer de útero, también conocido como papiloma humano o cáncer cervical, incluye masas anormales de tejido, cuyo crecimiento excede y está descoordinado con el de los tejidos normales que se desarrollan en la parte inferior del cuello uterino que se proyecta dentro de la vagina. El cáncer cervical o de cérvix uterino es el segundo tipo de cáncer más común en mujeres. Es el más frecuente en países en vías de desarrollo, diagnosticándose más de 400.000 casos nuevos cada año. La edad media de aparición es a los 45 años.
Causas:
- múltiples compañeros sexuales;
- una pareja masculina con muchas compañeras sexuales presentes o pasados;
- edad temprana en la primera relación sexual;
- elevado número de partos;
- infección persistente con un VPH de alto riesgo (como VPH 16 o 18);
- infección por VHS tipo II y otras ITSs (como marcadores de promiscuidad sexual)
- inmunosupresión;
- ciertos subtipos de HLA (antígenos leucocitarios humanos);
- uso de contraceptivos orales;
- uso de nicotina.
Síntomas:
Habitualmente el primer síntoma de cáncer de cérvix es el sangrado postcoital o entre dos menstruaciones. También puede ir acompañado de un aumento en las secreciones vaginales, que se hacen malolientes.
Es posible que la mujer no tenga ningún dolor ni síntoma hasta las últimas fases de la enfermedad, pero se puede detectar el cáncer cervical de forma precoz. El cáncer cervical comienza con cambios lentos y progresivos en las células normales y tarda varios años en desarrollarse. Estos cambios progresivos se observan al microscopio colocando las células extraídas mediante la técnica Pap sobre un portaobjetos. Los patólogos han descrito estos cambios en distintos estadios que van desde la normalidad hasta el cáncer invasivo.
El tratamiento depende del diagnóstico. Según la extensión del cáncer, el tratamiento puede consistir en una o más terapias:
- Técnicas de ablación, que sólo serían posibles para las lesiones premalignas. Se puede usar la electrocoagulación, la criocoagulación o la ablación con láser.
- Cirugía. Son posibles las técnicas conservadoras, como la conización, en estadios muy tempranos. En estadios más avanzados habrá que recurrir a la histerectomía total ampliada, que consiste en la extirpación completa del útero y del tejido adyacente, y que se puede hacer por vía abdominal o vaginal. En caso de afectación vesical o rectal se ha recurrido a veces a la exenteración pélica (histerectomía ampliada junto con extirpación de recto y vejiga). También, según el estadio, se procede o no a la extirpación de los ganglios pélvicos.
- Radioterapia para matar las células cancerosas que hayan quedado después de haberse operado. Puede ser externa o interna, con aplicación local de la fuente de radiación. Quimioterapia para destruir las células cancerígenas que haya en el cuerpo. La quimioterapia tiene una utilidad discreta en este tipo de cáncer.
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